Hay hombres que nunca se permiten explorar. Viven toda su vida con las mismas tres posiciones, las mismas fantasías guardadas bajo llave, el mismo sexo predecible de siempre. Y después se preguntan por qué sienten que algo falta.
Si estás leyendo esto, algo en vos ya sabe lo que quiere. Solo falta que el resto de vos se ponga al día.
Podés seguir con lo predecible. O podés probar algo distinto: dejar que tu cuerpo te guíe por una vez. Recordar que también tiene hambre. Y que yo sé exactamente cómo alimentarlo.
Acá van siete razones para dar el paso. No como capricho. Como necesidad.
1. Profesionalismo erótico (Esto es lo que hago, no lo que improviso)
Yo no ‘aguanto’ el sexo hasta que termines. No miro el reloj. No finjo.
Llevo años en esto. Aprendí a leer lo que un hombre necesita antes de que él mismo lo sepa.
Eso no se improvisa. Se entrena.
2. Experiencia sin pudor (El kamasutra en versión experta)
No voy a decirte ‘eso me parece raro’ o ‘nunca lo hice’. Lo que vos imaginás, yo probablemente ya lo exploré. Varias veces. Con diferentes cuerpos. En diferentes escenarios.
La práctica hace al maestro. Y yo llevo años practicando.
Todo lo que fantaseaste —y lo que todavía no te animaste a nombrar— está sobre la mesa. Cuando quieras.
3. Confesionario sin juicio (Tus fantasías más oscuras, bienvenidas)
Esas cosas que no te atrevés a decir en voz alta. Esas imágenes que te cruzan la mente cuando nadie te ve. Esas curiosidades que te dan un poco de vergüenza admitir.
Traémelas.
No voy a juzgarte. No voy a asustarme. Solo quiero jugar con vos en ese territorio donde pocos se animan a entrar. Sin consecuencias. Sin explicaciones.
4. Compañía que no encontrás en otro lado (Cabeza + fuego)
Puedo hablar de Borges, de negocios, de la vida. Y después llevarte a un lugar donde las palabras sobran.
La cabeza me funciona tan bien como el cuerpo. Esa combinación no es fácil de encontrar.
Y cuando la encontrás, se nota.
5. Tu santuario privado (Donde nadie te busca, nadie te encuentra)
Afuera está el trabajo, la familia, las responsabilidades, las expectativas de todos. Adentro solo estamos vos y yo.
Un espacio donde podés sacarte la máscara que usás todo el día. Donde no tenés que ser el responsable, el eficiente, el que resuelve todo.
Acá solo tenés que sentir. Yo me encargo del resto.
6. Presente puro (Tu cabeza se apaga, tu cuerpo se enciende)
Esa mente que no para de calcular, preocuparse, planificar — yo sé cómo silenciarla.
Te llevo al presente puro. Ese donde solo existe mi piel contra la tuya. Mi respiración en tu oído. Mis manos en el lugar exacto.
Sin antes. Sin después. Solo el presente.
7. Autocuidado del bueno (Tu cuerpo te lo viene pidiendo)
El sexo no es lujo. Es necesidad.
Cuidás tu cuerpo en el gimnasio. ¿Y tu deseo? ¿Hace cuánto no le das lo que pide?
Yo estoy acá para eso.
“Si llegaste hasta acá, ya sabés lo que querés.
Lo que sigue es simple: escribíme.”
Melania
Besos húmedos,
Melania

“Las mejores historias no solo se leen. Se viven.”

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