Hay nombres que no se dicen en voz alta. Se susurran. Se guardan. Se piensan en el momento exacto en que el día se vuelve demasiado largo y el cuerpo pide algo que no sabe nombrar. Melania es uno de esos nombres.
Porteña. Sangre árabe. De esas mujeres que te miran y te hacen sentir que ya saben algo de vos que ni vos sabés. No soy solo una escort VIP. Soy lo que pasa cuando dejás de buscar sexo y empezás a buscar algo que no sabías que necesitabas.
Disfruto de los hombres. Me encanta el sexo. Y me excitan los desconocidos — esa tensión del primer encuentro donde todo está por descubrirse. No necesito que me expliques que querés. Tu cuerpo me lo dice antes.
Los orgasmos no son el final del encuentro. Son las pausas entre conversaciones que no esperabas tener con alguien que no imaginaste conocer. Y siempre dejo algo guardado — lo suficiente para que vuelvas.
Erotismo sin drama. Juego sin consecuencias. Y entre medio, historias que te cuento con ese timing argentino donde nunca sabés si te estoy seduciendo o cargando. En algún momento vas a dejar de ser ‘cliente’. No sé cuándo. Quizás cuando te rías de algo que dije, o cuando me cuentes algo que no le contás a nadie. Ahí empieza otra cosa.
Sí, me pagan. Y sí, me gusta. Y a vos te gusta pagar — porque eso también es parte del juego. No hay nada que explicar. Te complazco porque entiendo algo: el verdadero juego no está en darlo todo, sino en dejarte con ganas de más.
Respondés mails, sostenés todo. Tu cuerpo guarda cada tensión. Mis manos saben cómo soltarla. Empiezo por tus hombros. Después sigo. Y en algún momento la línea entre masaje y otra cosa, desaparece. Nunca me dirás cuándo — yo ya lo sé.
No es el sexo de matrimonio — ese donde ya se sabe que va pasar antes de que suceda. No es el sexo con la amante que se enamora y te complica la vida. Es otra cosa. Acá podés pedir lo que nunca te atreviste a pedir. Tu cabeza deja de calcular riesgos, compromisos, consecuencias. Solo existe tu cuerpo. Y el mío. Y lo que pasa cuando se encuentran sin máscaras dos cuerpos desnudos.
Si entendés que el mejor sexo empieza en la cabeza, si buscás conexión real y no actuación, si estás dispuesto a pagar lo que vale — entonces sí, Melania es para vos.
Después te vestís. Volvés a ser el ejecutivo, el padre de familia, el esposo, el profesional respetable, el amigo con el que todos se divierten. Con un recuerdo que nadie más conoce. Que no se cuenta. Se guarda. Y cuando quieras, se repite.
Lo que sigue no se lee. Se agenda. Leé mis Leyes Sagradas antes de escribirme. Después, reservá tu experiencia con Melania. Si llegaste hasta acá, probablemente ya sabés que el juego es para vos. 🐍

Melania.
“Las mejores historias no solo se leen. Se viven.”

No Comments