Ahora que se acerca la Navidad, época de regalos, buenos deseos y espíritu generoso, permítanme hacerles una pregunta incómoda: ¿qué le vas a regalar a esa hembra que tanto decís querer? ¿Otro perfume que no va a usar? ¿Una cartera que va a devolver? ¿Un viaje que vas a disfrutar más vos que ella? No, mi querido caballero. Este año podés regalarle algo que realmente necesita, algo que no se compra en el mall ni viene envuelto en papel brillante, pero que sí le va hacer gritar tu nombre como si fuera un villancico. Este año le podés regalar un cunnilingus como Dios manda. O mejor dicho, como Melania manda.
Porque nada dice Feliz Navidad como una mujer con los ojos en blanco y las piernas temblando, ¿me explico? Nada dice te amo como dedicarle tiempo, atención y lengua a su placer. Esto, señores, es salud sexual. Esto es bienestar. Esto es invertir en la felicidad y, de paso, asegurarte de tener un verano reposado y sin demandas.
Aquí estoy de nuevo, esparciendo sabiduría ganada cuerpo a cuerpo. Tomen nota.
Realmente es imposible que te consideres un buen amante si no la sabes chupar. No, no, no. Y ni que decir si no la chupás -!!!- pfff, o seaaa, en serio, nooo. Dejáme decirte que si no la chupás, no has dejado huella en ninguna mujer. Punto. Y probablemente estés perpetuando un ciclo de mediocridad sexual que hay que romper. Yo estoy acá para eso.
A ver, ¿acaso te cuesta acercar la cara a esas ricas zonas íntimas? Pero, ¡por favor! Una concha bien lavada es mil veces mas higiénica que una boca con lengua. Así que si tanto te ufanas de que te gustan los besitos de novia, no tenés ninguna excusa para detenerte a chuparla a gusto. Es más, si le das besos en la boca con esa lengua, ¿porqué no usarla donde realmente importa? Es el mismo órgano, es la misma técnica, es solo cuestión de ubicación geográfica.
Tampoco es que requieras un master para aprender a complacer a una mujer -aunque algunos realmente son tan capos de la lengua que nos hacen olvidar hasta como nos llamamos, uf-, pero lo que sí vas a necesitar es de voluntad y muchas ganas de aprender. Así que: ¡boca y lengua a la obra en 6 pasos! Allá vamos!
Paso 1. La zona de trabajo.
Ubicáte en la zona donde trabajarás con ardor. Imaginá tu helado favorito. Mmmm… Sube y baja rozando con tu boquita de caramelo las zonas erógenas de la mujer a la que harás aullar. Auuuuu… Pero antes de tirarte de cabeza como desesperado, tomáte tu tiempo, hazte desear. Besa sus muslos, acaricia su vientre, que sienta tu respiración caliente acercándose. El suspenso es parte del show. Si llegas directo al clítoris como quien busca un tesoro con detector de metales, perdiste. El misterio en el sexo es todo.
Paso 2. El secreto de los labios.
Debes saber que tanto los labios mayores como los menores de esa conchita les gusta estar en la boca. Sí. Les gusta que los presionen, los estiren, así que subiendo y bajando empezá a cogerlos con tu boca -con delicadeza, por favor, que no estas comiendo un churrasco-. Mientras recorres su cuerpo con tus manos (que las tenés para algo, por Dios, despertálas) vas comiendo un poquito los mayores y luego te metes con los menores. Alterná. Jugá. Sorprendéla. La monotonía mata el orgasmo mas rápido que un balde de agua fría.
Paso 3. El clítoris: la joya de la corona.
Ahora sí, llegamos al evento principal. El clítoris, ese pequeño botón mágico que tiene mas terminaciones nerviosas que tu ego, merece toda tu atención y respeto. Pero ojo: no es un timbre que hay que tocar con desesperación hasta que alguien abra la puerta. Es un instrumento de precisión que requiere técnica.
Empezá suave, casi sin tocarlo, rodeándolo con la lengua como quien bordea un precipicio sin caerse. Luego, con la punta de la lengua, hacé movimientos circulares lentos. Después probá de arriba abajo. Después de lado a lado. Arriba- abajo-lado a lado. Lee sus reacciones como si fueran el manual de instrucciones que nunca leés cuando comprás en IKEA. Si gime, vas bien. Si se arquea, vas muy bien. Si te agarra la cabeza y te la empuja contra ella, ¡felicitaciones!: encontraste el ritmo correcto, no lo cambies por nada del mundo. NO SE TE OCURRA CAMBIAR EL RITMO CUANDO ELLA ESTÁ A PUNTO.
Paso 4. La presión justa: ni mucho ni poco.
Acá es donde la mayoría fracasa estrepitosamente. Unos lamen como si estuvieran limpiando un plato con la lengua -demasiado suave, casi inexistente, un fantasma de cunnilingus-. Otros atacan como si el clitoris les debiera plata -demasiado fuerte, demasiado agresivo, más dolor que placer-.
La presión correcta está en el medio, y varía según cada mujer y según el momento. Al principio, más suave. A medida que ella se excita, podés ir aumentando. ¿Cómo sabés cuándo aumentar? Fácil: ella te lo dice con el cuerpo. Si se acerca más a tu boca, quiere mas presión. Si se aleja un poco, baja la intensidad. Es un diálogo, no un monólogo. Estás conversando con su cuerpo, no dando un discurso.
Paso 5. Las manos: tus mejores aliadas.
Si tenés la lengua ocupada en el clítoris y las manos al costado del cuerpo como soldadito de plomo, estás desperdiciando el 50% de tu potencial. Las manos, querido aprendiz, son fundamentales.
Mientras tu lengua trabaja arriba, tus dedos pueden explorar abajo. Uno o dos dedos adentro, con movimiento de vení para acá, buscando esa zona rugosa del punto G que esta a unos 5 centímetros de la entrada, en la pared anterior. Si combinás estimulación de clítoris con estimulación de punto G, preparáte para presenciar algo E-X-T-R-A-O-R-D-I-N-A-R-I-O. También podés usar las manos para acariciar sus muslos, su vientre, subir hasta sus tetas. Hacéla sentir que todo su cuerpo está siendo adorado, no solo su entrepierna.
Paso 6. El ritmo y la constancia: la clave del éxito.
Ya lo dije pero lo repito porque es el error más común del universo masculino: CUANDO ENCUENTRES EL RITMO QUE FUNCIONA, NO LO CAMBIES. No aceleres porque te parece que ya debería terminar. No cambies de técnica porque te aburriste. No pares para preguntarle si le gusta -si está gimiendo y retorciéndose, obviamente le gusta, no seas bestia-.
El orgasmo femenino es como una ola que va creciendo. Si cambias el ritmo en medio de la subida, la ola se desarma y hay que empezar de nuevo. Constancia, paciencia, perseverancia. Las mismas virtudes que te sirvieron para conseguir tu trabajo deberían servirte acá. Mantené el ritmo, mantené la presión, mantené la fe. Ella va a llegar. Y cuando llegue, vas a sentirte el rey del mundo😉👅
Bonus navideño: El regalo que sigue dando. Un buen cunnilingus no es solo un orgasmo. Es un acto de generosidad, de conexión, de intimidad real. Es decirle a esa mujer: Tu placer me importa. Tu cuerpo me fascina. Estoy acá para vos. En un mundo donde todo el mundo anda apurado, donde el sexo muchas veces es un trámite rápido antes de dormir, dedicar tiempo y atención al placer de tu pareja es casi un acto revolucionario.
Así que este 25 de diciembre, cuando todos estén abriendo cajas con moños, vos podés abrir otra cosa. Cuando todos estén comiendo pan dulce, vos podés comer algo considerablemente más delicioso🦪 Cuando todos estén brindando con champagne, vos podés brindar con los jugos del placer de una mujer extra satisfecha.
Feliz Navidad, queridos. Que Papa Noel les traiga lengua ágil, dedos hábiles y la sabiduría para usarlos correctamente. Y si necesitan clases particulares de refuerzo… ya saben donde encontrarme.
Los quiere,

Melania.
“Las mejores historias no solo se leen. Se viven.”

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