Journey “DEL DESEO A LA ACCIÓN” – My Escort Process
Un hombre descubre mis fotos. Sí!
Su cuerpo reacciona antes que su cerebro: ese KPI primario que ningún CMO puede medir pero que todo animal reconoce.
Pulso acelerado. Respiración lenta.
Esa certeza física que no aparece en ningún funnel de ventas pero que decide todo.
Él marca.
Yo respondo❤️
Transferencia recibida: 50% del deseo activado.
Match confirmado. Bloqueo agenda.
Enciendo mi modo Presencia.
Ese estado que en tu oficina llaman “flow” pero que acá se llama “estoy completamente viva y disponible para que ambos ardamos sin fingir”.
El Ritual ya comenzó.
Aunque todavía no nos hayamos tocado.
Engagement rate: 100 %
Como buena Diosa CEO, preparo mi producción.
Tina. Aceites. Gym. Playlist. Lencería.
Porque el placer —como cualquier proyecto complejo— requiere atención al detalle.
La diferencia es que mis entregables no van en PowerPoint.
Van en piel, en respiración sincronizada, en esa mirada que ponés cuando recordás que sos un cuerpo y no solo un cargo.
Pre-producción completada.
Se acerca el momento. Coordenadas precisas. Mensajito calibrado.
Sexting de precisión milimétrica.
(Sí, el erotismo también tiene su ciencia. No todo es inspiración divina).
El timing es todo.
Y el timing es respiración compartida incluso antes de estar en la misma habitación.
Pipeline management: impecable.
Toc, toc, toc. El amor, literalmente, toca a mi puerta.
Y yo, divina, la abro.
Frente a frente.
Esos primeros dos segundos donde se decide todo: ¿Vamos a fingir profesionalismo o vamos a ser animales honestos?
(Spoiler: siempre elegimos lo segundo. Por eso estás acá).
Empieza el juego.
Y acá, querido ejecutivo, no hay agenda preestablecida.
Solo dos cuerpos negociando en tiempo real su propio idioma secreto.
Kick-off meeting: exitoso.
Un toque aquí. Una palabra allá.
Testing A/B en vivo. Escucha activa en su máxima expresión.
Leo tus señales. Vos lees las mías.
Y en esa conversación sin palabras (pero con gemidos), construimos algo que no se podría diseñar en ningún workshop.
Optimización continua: ACTIVADA.
El Juego termina.
Hora de medir el retorno de inversion. Pero no el ROI que calculás en el directorio.
Este es otro:
– Retorno a la intimidad.
– Retorno a lo orgánico.
– Retorno a lo que importa de verdad: TU CUERPO.
Mis KPIs son diferentes: ¿Respiras diferente? ¿Caminás confiado? ¿Esa es tu sonrisa real o la de LinkedIn?
Beso. Abrazo infinito. Silencio post-erótico.
En mi nivel, la retroalimentación no está en encuestas de satisfacción. Sino en:
– Cuánto tardaste en dejar tu personaje.
– Si esa risotada que soltaste era tuya o la que usás cuando hacés networking.
– En que vuelvas a verme.
Esos son mis KPIs. Como ves, no se miden en excel.
La mejora continua existe. Pero no es Lean Six Sigma. Es a aprender a arder mejor cada vez. Y en eso, somos master.
Y sí: la excelencia operacional también puede gemir.
Grrr…








